Elegir una psicóloga feminista significa elegir un acompañamiento que no separe a la persona de su contexto. La psicología feminista entiende que nuestras emociones, nuestras relaciones y la manera en que nos vemos a nosotras mismas están profundamente influidas por la educación recibida, los mandatos de género y las experiencias de desigualdad que hemos vivido. Por eso, la terapia feminista propone una comprensión mucho más amplia del bienestar
emocional.
Como psicóloga feminista, considero que escuchar una historia implica también escuchar el contexto en el que esa historia se ha construido. La psicología feminista no reduce el sufrimiento a un diagnóstico ni interpreta el malestar como un defecto personal. Al contrario, ayuda a comprender cómo determinadas experiencias han condicionado la autoestima, la forma de poner límites, las relaciones afectivas o la manera de afrontar la vida.
Mi trabajo como psicóloga feminista combina la perspectiva de género con la terapia narrativa para ayudarte a recuperar aquellas partes de tu historia que quizá quedaron ocultas por la culpa, la exigencia o el miedo. La psicología feminista busca que puedas comprenderte con mayor compasión, fortalecer tus recursos y construir una vida más coherente con tus valores.
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